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Un nuevo concepto en último adiós hace furor por estos días entre la población alternativa de Bogotá. Se trata de «La Funeraría», empresa indie, ecosostenible y solidaria de pompas fúnebres, que presta sus servicios a personas en situación de hipsteridad de la capital.

«Oooobvio que morir es reeeeemainstream. Es taaaaan 2004 y nosotros pensábamos que los hipsters, es decir, los niños índigo de los 80, éramos inmortales, o que era solo una cosa de genios que nos ayudaba a hacer buenas listas de Spotify. Pero hemos estado pensando que algún día nos llegará la hora, entonces queremos ofrecer una manera cero masiva de hacerlo», nos contó Lola Urrutia, una de las socias del proyecto.

«La idea es que el paso a la luz sea coherente con las vidas que llevaron nuestros clientes», explica, «para ello se ofrecen ataúdes usados en madera de árbol nativo de la Sabana, té verde en lugar de tinto, transporte del féretro en Topolino y, en el plan más económico, bicicarroza fúnebre que, ooobvio, va por el andén».

Esta empresa, además tiene un componente social. Las barbas de los clientes son removidas con cuidado y donadas a jóvenes en situación de alopecia facial y, en consecuencia, frustrados por no poder portar un distintivo que de señales claras sobre su superioridad moral.

Urrutia destaca el sistema de reciclaje de lágrimas. La idea es desalinizarlas y así usar el agua en los baños y «la sal la vendemos, ya que, como saben es cada vez más apetecida«.

Como el cuerpo humano es reciclable en gran medida, la funeraria ofrecerá en un futuro, y totalmente gratis, el servicio de reciclaje de hígado, páncreas, médula ósea, riñones y córneas para los clientes que así lo manifiesten. (Todavía se está en discusión la legalidad de este servicio).

De la misma forma, se ofrecen serenatas de despedida con Petit Fellas, Pedrina y Rio y Monsieur Periné para los que quieran una despedida musical. Como las velaciones son comunes y corrientes, La Funeraria se encarga de enviar invitaciones a un pequeño get together en el que los asistentes podrán disfrutar de cupcakes de quinoa y chocolate oscuro, mientras escuchan los vinilos favoritos del finado y rememoran los buenos tiempos gracias a unas cuantas polaroid logradas a partir de la cuenta de Instagram de los amigos y familiares del homenajeado. «Además, podemos compilar un poemario / álbum de fotos / libro ilustrado / vinilo póstumo en donde se reúna la obra artística de quien nos deja, para que se quede con nosotros por siempre», comenta la joven empresaria .

«Ningún hipster puede morir y pasar desapercibido. Nos hemos esforzado en eso y a eso nos dedicamos», sentenció Urrutia. «Nos comprometemos a enterrar los ataúdes el doble de profundo que las otras funerarias para garantizar un servicio, literalmente, underground«.

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