Publicado el por en Bogotá, Judicial.

"Hay que ser consecuentes", declaró el taxista.

Rogelio Basto, taxista con 10 años de experiencia en las calles bogotanas, protagonizó un curioso incidente cuando, al darse cuenta de que en múltiples ocasiones ha cometido infracciones de tránsito, decidió lincharse a sí mismo.

Desde la clínica de Occidente, donde fue internado con varias fracturas, el taxista declaró: “Este año los taxistas estamos en campaña contra la ilegalidad. Como la orden es levantar a cruceta a los de Uber por ilegales me puse a pensar mientras hacía un giro prohibido: ¿y yo, que todos los días hago infracciones me tengo que linchar? Es un dilema inmoral muy bravo, si no somos consecuentes estamos jodidos como sociedad”, aclaró, poco antes de entrar en un coma profundo.

Segunda Bermudez, profesional en ingeniería de alimentos (vende empanadas en una esquina) fue testigo del asombroso hecho. “Yo conozco a Rogelio desde hace uuuuuuu, es cliente de hace rato. El hombre se bajó del taxi y empezó a golpearse, primero con la mano y después arrancó a darse cabezazos contra el taxi. Decía ‘este es por no prestar las carreras, este es por tener muñeco, este es por pasarse semáforos en rojo, este es por el espejito cuquero, este es por echarle el carro a las ciclas, pirobo”, y así estuvo, cascándose por diez minutos”.

Lo más sorprendente es que al lugar de los hechos llegaron otros diez taxistas, que también la emprendieron a golpes contra Basto. “A mí no me pagan por pensar”, dijo uno de los “amarillos”, al consultarle las razones por las que agredió a su compañero. “La orden es sumarse a cuanto linchamiento veamos, además es desestresante”, puntualizó.

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