Publicado el por en Bogotá, Entretenimiento, Salud y bienestar.

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Con un gran festejo en el barrio Santa Fe se celebró el pasado jueves la entrega de la certificación ISO 9001 a “La lechería”, primer burdel colombiano en recibir dicho sello que garantiza la calidad de todos sus servicios y procesos.

“Con el ISO 9001 nuestros clientes pueden tener la tranquilidad de que todos nuestros protocolos han sido validados y revisados por expertos con enfoque exclusivo a la búsqueda de la máxima satisfacción de quienes recurren a nosotros”, afirmó Flavio Peña, CEO del lugar.

“No fue nada fácil. Para obtener esta certificación tuvimos que recolectar evidencia de que hacemos seguimiento a nuestros procedimientos para garantizar la calidad en la gestión. Tenemos que demostrar una óptima salud financiera y un clima organizacional cercano a la excelencia. Nos exigieron ser homologados por pares profesionales en todos los servicios de masaje corposensorial, sauna y masaje labidental”, comenta Octavio Atehortúa líder de experiencia del cliente.

La importancia de esta certificación es que la misión y la visión son congruentes y que la organización tiene toda estructura de aseguramiento de la calidad.Gracias a esto, las facilitadoras del amor -como desde ahora se llamarán- le harán a sus clientes un completo cuestionario para ejercer estricto control de calidad una vez finalizado el servicio mediante una app desarrollada por unos jóvenes paisas. A ellas, por su parte, se les aplica la encuesta de satisfacción para asuntos de benchmarking.

“Los mismos usuarios han agradecido que contemos con protocolos de atención cuando se han presentado esos imprevistos que todos sabemos ocurren en las lides amatorias: chichones, desgarros, regueros”, complementa Atehortúa.

La mejora continua es también un elemento presente que va desde Oswald en la repartición de volantes, hasta Ruth, la auxiliar contable. La lechería tiene, pues, un equipo comprometido que desde ya lo pone a la vanguardia hemisférica en el competido sector del amor con factura y lo proyecta al siglo XXII.

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