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SemaforosCirco

Una desbandada en su nómina de artistas viene experimentando la división de la multinacional canadiense especializada en espectáculos circenses “Circo del Sol” por estos días radicada en Bogotá donde presenta su espectáculo “Corteo”.

Ya serían más de diez los malabaristas y expertos en clown -payasitos- que habrían abandonado las filas de dicha empresa atraídos por los cuantiosos ingresos que les representa laborar en semáforos de la ciudad y en los buses del sistema de transporte masivo, Transmilenio.

“Es verdad, acá nos tienen con contrato de prestación de servicios más prima de éxito por superación de decibeles en aplausómetro que vive dañado. En cambio, los compañeros que hoy están en la calle como que se se están ganando hasta el triple, y súmele las viejas que levantan en la Candelaria con el cuento de ser gringos y del Circo del sol. Casi todos están instalados en la casa de una, por lo que no tienen que gastar ni en arriendo, ni en mercado, ni en servicios, es decir, todo lo que les entra por retribución a su arte callejero les queda libre y sin retención, ni nada”, asegura un integrante colombiano del espectáculo. “Yo me quedo es porque puedo viajar y porque yo todo morenito y bajito no puedo meter cuento. Es que chirretearse en Bogotá paga, a lo bien, hay mucha vieja buena a la que le encanta, yo no sé por qué, lo de rehabilitar gamines”.

Este artista, que pidió reserva de su nombre, aseguró también que la mayoría ya están inscritos para el programa de subsidios y estímulos que la alcaldía está ofreciendo a los artistas callejeros que laboran en Transmilenio, una ventaja más de la que ya se enteraron los que aún no han desertado y que los tiene “cabezones”.

Por lo pronto, ha trascendido que las directivas de la empresa han ordenado desde Canadá pedirle una asesoría a la embajada de Cuba en Bogotá en técnicas para evitar deserciones “gota a gota” al tiempo que han enviado refuerzos de rasgos latinos desde el país norteamericano y discuten la posibilidad de hacer una excepción y destinar un 2% de cada paquete de crispetas que se venda a los artistas como incentivo para evitar su marcha.

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