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Tras más de una década sin saber qué hacer con estos mamíferos, descendientes de los que en los años 80 trajera ilegalmente al país el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, pues son una amenaza para el equilibrio ambiental de la región del Magdalena Medio, por fin se vislumbra una solución.

Luego de múltiples reuniones entre representantes del Ministerio de Ambiente y diversos sectores interesados en que el problema no crezca fue presentado esta mañana un plan con varias líneas de acción que combinan el control de la población y la preservación.

Para lo primero se ha decidido invitar a los más reconocidos restaurantes de Bogotá para que incorporen a los hipopótamos a su menú.

A la cabeza de este esfuerzo está el chef Jorge Rausch que cuenta con la experiencia de haber liderado una cruzada similar contra otra especie invasiva: el pez león.

Desde ya, y por invitación expresa de Rausch,  los más reconocidos exponentes de la gastronomía capitalina preparan platos con este nuevo ingrediente. Hemos conocido que Leo Espinosa alista un mondongo hipo, mientras que el promotor de la iniciativa en compañía de su hermano han optado por una espuma de hígado de hipopótamo con aire de finas hierbas.

Por su parte, Harry Sasson optó por el caldo de almohadilla de hipopótamo. Al respecto ha dicho: “Este plato bien puede partir en dos la historia de la cocina en Colombia y la de nuestras finanzas, es que tiene  la ventaja de que basta con acercar la almohadilla a la olla, no hace falta el contacto, basta con el agua, la sal y el cilantro y listo te queda un plato de alta cocina cuyo valor puede rondar los 230.000 con la ventaja de que el componente principal te puede durar todo el año, lo botas solo cuando agarre a oler rancio”.

La innovación, ni más faltaba, también tendrá su espacio. Así, en la próxima edición de Alimentarte habrá un premio para el chef joven que prepare el mejor plato con carne fresca de artiodáctilo. Para tal efecto se tiene previsto represar el caño que atraviesa el parque sede del evento para conservar allí, vivos, a los animales de tal forma que los comensales -como ocurre con las langostas- puedan elegir al ejemplar que desean degustar.

Pero no todos los ejemplares tendrán como destino las ollas y los sartenes. Algunos de ellos estarán destinados a un novedoso programa de disposición ecológica de residuos orgánicos impulsado por las empresas encargadas de la recolección de basura en Bogotá, lideradas, como es obvio, por Ciudad Limpia, que tiene toda una trayectoria ligada a estos animales, no en vano uno de ellos aparece en su logo.

ciudadlimpia

Así lo explicó un vocero de la UAESP: “Es un programa que va a partir en dos la historia, como todas las realizaciones de la Bogotá Humana: se llamará ‘el hipopótamo del cuadrante’ y la idea es amarrar uno de estos ejemplares en parques estratégicamente ubicados y que la gente le lleve su basura de origen animal y vegetal para que la procese. Esto va a permitir que a diario dejen de llegar a doña Juana unas 500 toneladas de residuos permitiendo alargar en por lo menos cinco años su vida útil. Pero el cabezazo no termina ahí: luego, la caquita del hipo la vamos a llevar a un gran centro de acopio que vamos a construir en el Chicó Reservado para que la gente pueda proveerse ahí de abono orgánico para sus proyectos de agricultura urbana, maravilloso, ¿no?”

Por último, se supo que la alcaldía obligará a los clubes sociales con lago ubicados en el perímetro urbano a recibir “por lo menos una parejita” a cambio de no iniciar trámites de expropiación de los terrenos. En caso de negarse -algo comprensible pues implica el costo de instalarle calefacción a estos cuerpos de agua- existirá una alternativa: la adopción de una manada de por lo menos 40 chigüiros registrados en el programa “ponte chigüi” que también cuenta con apoyo distrial.

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