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patarroyohipoDespués de muchos años de investigación y arduo trabajo, por fin el equipo de Manuel Elkin Patarroyo puede dar parte de victoria en lo que sería uno de los principales logros de la medicina colombiana.

Tras décadas de indagaciones buscando hallar la vacuna contra la malaria con experiencias un tanto agridulces en monos bebeleches, hamsters, chigüiros, dantas, cinco tapires, cuatro enanos comprados en el criadero de enanos de El Espinal y Boris Candela, entre otras especies, uno de los integrantes del equipo se percató de que durante las pruebas nunca se presentó un caso de hipo.

Con esa sospecha, y sumado a que los resultados positivos de la presunta vacuna no superaban el 25%, el equipo redireccionó todo su trabajo. Los sujetos de pruebas ya no fueron sometidos entonces a inoculaciones de la enfermedad sino a comer platos de arroz blanco, papa salada, carne asada y principio de lentejas al vapor sin ningún tipo de bebida; a bajarse media de ron, y, a tomar una Coca Cola litro y medio a fondo blanco, es decir, sin respirar. Luego de esto, se procedió a inyectarles la vacuna antes antimalárica ahora antihípica y a observar su comportamiento. Según el tamizaje posterior, la vacuna demostró tener una efectividad del 85% a la hora de prevenir ataques de hipo.

Miguel Edwin Paternina Director de Proyectos del equipo afirma, casi eufórico, que erradicar el hipo beneficiaría enormemente el diario vivir, pues según le dijo a AP “usted con la vacuna puesta, se puede tomar media botella de aguardiente y nadie se da cuenta, ni su mujer, el tufo y las embarradas se las puede atribuir a otra cosa, así de fácil. Y si usted es de esas personas a las que les da hipo y le suena tan feo que parece que lo hubiera poseído un porcino, y lo miran con miedo y asco, pues, con la vacuna, eso se acabó. Estamos trabajando duro, nos faltan unos detalles, como controlar algunos efectos secundarios, una ceguera temporal por aquí, una diarrea severa por allá, nada que no se pueda corregir “.

Aún quedan otros análisis por hacer para confirmar y medir el verdadero alcance de la vacuna, razón por la cual un grupo del equipo de trabajo se encuentra en estos momentos en Toca, Boyacá y Soledad Atlántico haciendo los últimos ensayos etílicos en sujetos voluntarios, puestos a prueba, para poder sacar así en un futuro próximo la vacuna a la luz, y con la ayuda del profesor Raúl Cuero, por qué no, comercializarla.

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