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La popular red social Whatsapp, útil para mantener comunicados grupos de trabajo, familia y amigos, también tiene sus detractores. Uno de ellos es Juan Camilo Gutiérrez, conocido popularmente como “papito” desde que nació su hija mayor. Gutiérrez, después del mensaje un millón, en el chat de padres de familia del curso de su hija de 4 años, decidió ir a la sede de Profamilia a hacerse la vasectomía.

Hablamos con él y se despachó, como si nunca hubiera hablado en vivo y en directo.

“No me opero porque no pueda mantener más hijos, de hecho, tengo ingresos de sobra para ser padre de otras dos criaturas. A mí y a mi esposa nos fascinan los niños, pero la vaina de los mensajes me sacaron de quicio. Resulta que otros “papitos” y “mamitas” tienen por maña abrir grupos de niños que no paran de pitar, y, por más que uno los silencie, es aterrador llegar a la casa y ver 1275 mensajes. Uno se imagina que hay algo importante, pero no. Con decirle que tengo tres libros esperando en la mesa de noche que no he podido empezar leer, pues me quedo dormido con esas cadenas eternas de mensajes”, dijo, desencajado, mientras intentaba responder la terrible pregunta en whatsapp: Holas, qué le vamos a hacer a los enanos este halloween??

Luego agregó: “Encima de eso, invitan al chat a las abuelas y por ahí cuadran las tareas de todos los días “Que Sebastián no me come verduras al recreo, que Danielita se me sale de la línea al colorear, etc”, además, para los fines de semana cuadran piñatas en salones comunales, onces con las mamitas y partidos de fútbol 5 con los papitos. Sé que si supero esta prueba me ganaré el trofeo al mejor padre del mundo. Tuvimos a la niña y la queremos. pero al menos por mi lado no vienen más niños. Ojalá mi hija crezca, aprenda a escribir pronto y se encargue de estas cosas.”

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