Publicado el por en Innovación, Judicial, Política.

Como si no le faltaran enemigos y obstáculos al esfuerzo que para poner fin a seis décadas de guerra llevan a cabo Gobierno y Farc en La Habana, acaba de aparecer uno nuevo y de enorme calado.

La multinacional Monsanto, famosa por el celo con el que protege los derechos de propiedad intelectual que posee sobre las semillas que ha modificado genéticamente anunció hoy a través de un comunicado que desde 1996 tiene patentada la semilla de la reconciliación, ingrediente fundamental si lo que se quiere construir en Colombia una paz estable y duradera.

“El lío es de la Madonna, porque significa que ahora tocará pagarle a esta gente un billete largo cada vez que haya cualquier acto de reconciliación. Y, obvio, sí se firma el acuerdo habrá miles. Si ya estábamos cortos de presupuesto para el posconflicto, esto nos deja en la inopia. Yo creo que lo mejor será pararnos de la mesa”, afirmó a AP una alta fuente del equipo negociador gubernamental.

“Ahí están pintados estos yanquis, hijos del demonio. No contentos con arrebatarle a los pueblos su honra, su libertad y su dignidad ahora van por su comida. Tendremos, como primera medida, que dejar de comprarles la semilla de la coca para ver por qué lado se revienta primero la cuerda”, afirmó un integrante del equipo negociador de las Farc.

“Son formas de ver las cosas. A ver, me explico. Está más que demostrado que la semilla local de reconciliación que se ha usado en Colombia desde la colonia es muy mala. ¿Quiere ejemplos? Guerra de los supermos, Guerra de los mil días, amnistía de Rojas a las Guerrillas liberales, paz con el eme, con el EPL, decenas de esfuerzos de reconciliación y mire cómo está el país. Esa semilla es chimba, no dura, el fruto es extremadamente vulnerable a plagas que lo arrasan. Lo que Monsanto propone es nada menos que la salvación para el país, una semilla de la reconciliación modificada para que dure, a prueba de saboteadores, de odios heredados, de taxis de reinsertados varados y sin cupo. Es apenas justo que el Estado colombiano le apueste a esta y a ninguna otra reconciliación”, afirmó un vocero de la corporación. Afirmó también que si persisten en utilizarla sin pagar los derechos, ellos se sentirán legalmente facultados para sembrar cizaña a diestra y siniestra, semilla que, por cierto, también ya les pertenece.

Vale recordar que este no el primer problema de derechos de autor que afronta el proceso. A comienzos de año, el decano de los pazólogos del país, Álvaro Leyva anunció que había patentado la paz. 

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