Publicado el por en Política.

A medidas extremas tuvieron que recurrir los empleados de la presidencia de la república para poder gozar de su prima navideña este año. La prolongada ausencia de su jefe, el presidente Juan Manuel Santos, tenía embolatado el pago de dicha bonificación toda vez que al partir rumbo a Europa hace ya varios días olvidó firmar las respectivas autorizaciones que ley exige.

Ante tal panorama, y cansados de enviarle mensajes recordándole la importancia de que volviera a asomar por su despacho para atender este y otros asuntos no menos importantes como el pago de la cuota mensual de la deuda externa, la aprobación de la reforma tributaria y la revisión tecnomecánica de los Kfir que se vence en diciembre 30, los funcionarios atendieron un consejo de una persona que le habla al oído a Santos: “díganle que es para recibir un premio y verán que cae acá de cabeza”.

Así las cosas, con la excusa de que estaba entre los dos nominados al premio “Jefecito del año” en la primera edición de los premios internos de la dirección de recursos humanos de dicha dependencia gubernamental, los perjudicados con la demora lograron el milagro. “Iba a parar en Barcelona donde dizque abrieron una exposición nueva que está increíble en el Macba, pero premio mata paseo y decidió echar para Bogotá”, aseguró una fuente de la Casa Militar de Palacio que está entre los sobrevivientes de la delegación que partió con él al viejo continente. Los demás han ido regresando conforme sus familias los han requerido, la nostalgia por el ‘olor de la guayaba’ los ha derrotado y el saldo de sus cuentas en pesos se ha ido mermando con los retiros en euros.

La demora en encontrar la dirección a su arribo esta mañana impidió que Santos, reciente premio Nobel de paz, se limitara a estar presente en la premiación, recibir el afiche de timoteo firmado por todo el personal y una caja de trufas Maria Elisa, sin alcanzar a ocuparse de otros asuntos urgentes como lavar medias y calzoncillos, pagar Codensa y revisar si su mascota, un carismático pug, tenía suficiente agua y concentrado. Todo esto por el afán de partir a Anapoima, “temprano porque con la carretera en obra eso se arman unos trancones de la ‘Madonna'”, según dijo apurado.

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