Publicado el por en Bogotá, Miscelánea.

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En esta ocasión nos solidarizamos con nuestro asiduo lector,  Heriberto Garay, hombre soltero, solitario y de pocas palabras que vive solo en su apartamento del Bosque Popular.

Según él, no le jode la vida a nadie,

En medio de todo, Heriberto llevaba una vida tranquila hasta que, por haber pedido una línea nueva, tiene ahora  un percance que puede rayar en lo legal  con la Empresa de Acueducto de Bogotá. Todo gracias a una triste coincidencia:

El número que le fue asignado por la ETB, es bastante similar al de quejas y reclamos del Acueducto. Esto condujo a que todos los días, incluso a la madrugada,  recibiera llamadas de señoras quejándose de la baja presión del agua, de la poca salubridad de la misma, del corte sin previo aviso, de mujeres suplicantes para que les sea reconectado el servicio dado que el marido no sabía que no había agua y no  tuvo compasión al entrar al baño dejando toda la casa “aromatizada” , etc.

Heriberto, cansado de decir que se habían equivocado de número y carente de tiempo y paciencia para solicitar un cambio de línea, optó por tomar una actitud relajada, y decidió seguirle la corriente a las llamadas.

La investigación periodística arrojó esta curiosa grabación, proporcionada por Garay, que a continuación transcribimos:

“-Señora ¿En qué barrio vive usted?

-Bochica 4,

– Perfecto Señora, ya encontramos el daño y está en el cuadrante quinto de su casa, dentro del tubo H7 que fue galvanizado mediante llenado al vacío  con mezcla de titanio anterior al año 75. Para solucionarlo usted debe ir a la tienda más cercana, comprar cuatro garrafas de 4 litros de Agua Cristal, llenarlas con bicarbonato y talco para pies, preferiblemente marca Efficient,  luego debe  dejar caer el agua  lentamente por el sifón de la cocina, haciendo pequeños círculos. Si después de eso no le es restablecido el servicio por favor llame de nuevo que con gusto  nosotros iremos mañana mismo y le cambiaremos el tubo por uno de obsidiana forjada y además le daremos seis meses de servicio gratis por las molestias causadas”.

Garay nos cuenta que, en otra ocasión, una señora llamó alarmada porque la presión del agua estaba muy bajita:

Lo que hizo Heriberto fue tomarle todos los datos, decirle que el problema en su casa, al parecer era muy delicado por  lo cual ya estaba reportado en la central y  le pidió que, como ya sospechaban del tipo de daño, con  paciencia procediera a soplar con todas sus fuerzas  grifo por grifo hasta que la presión mejorara. Si la presión no mejoraba se confirmaba lo que temían: un escape agudo  en la tubería de los inodoros. Le advirtió que si los usaban, la cuenta del agua subiría ilimitadamente, ya que al soltar la cisterna , por el peso del bollo, el escape interno crecería sin control. La única solución , le dijo, sería la visita de un técnico especialista en escapes idiopáticos de mierda, así que por favor, esperara en la línea mientras le programaba la visita del técnico para dentro de los siguientes diez días hábiles.

Garay  nos contó el caso de una mujer que llamó quejándose del color turbio del agua y de los ruidos que hacían los tubos al ser abiertos.

Heriberto le contestó que ellos ya estaban al tanto del percance y que todo se debía, al parecer, por prácticas dudosas de un restaurante chino, llamado “Chino Sabrosín” que se había instalado en la zona. Que tuviera cuidado, pues quizás el agua que salía de su grifo podrían ser los restos de un chow mein mixto o de un “aloz con latica” en alto grado de descomposición.

Heriberto, llevado por el lado oscuro, se divertía  con la angustia de las señoras, Le parecía insólito que algunas le creyeran sus absurdas explicaciones e hicieran lo que él les decía,  y se preguntaba cómo sería el reclamo de aquellas mujeres cuando llamaran al verdadero número .

Hasta que un día recibió una llamada del Acueducto mismo, donde lo acusaban de entorpecer el servicio. Le dijeron que si seguía con esas prácticas tomarían acciones legales.

Heriberto cree que alguna señora ató cabos, o quizás oprimió redial, se percató del error, y puso la queja  ante el Acueducto.

Ahora bien, Heriberto no sabe si esto puede tener consecuencias legales que empañen el  pasado judicial que nunca ha podido sacsr, por eso ha pensado en  ir a un consultorio jurídico para que lo asesoren, pues no sabe de qué lo puedan acusar .

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