Publicado el por en Ambiente, Salud y bienestar.

Herbert Otero, ecologista, ambientalista y vegano desde hace dos meses, no ha podido tomarse una limonada frappe debido a su problema de sensibilidad en los dientes y a que su conciencia no le permite usar pitillo.

Otero renunció al uso de popote desde que vio un video en Facebook de una tortuga a la que tuvieron que sacarle uno de estos tubos plásticos de la nariz y ha logrado, dice él, evangelizar a todos sus compañeros de trabajo para que hagan lo mismo.

Sin embargo, reniega mentalmente cada vez que ingiere bebidas frías, pues la falta del pitillo le destiempla los dientes. “Acá entre nos, yo tengo un pitillo en la casa que procuro lavar con poca agua y jamás pienso botar. Es que tomarse una limonada con hielo directamente del vaso es una tortura y yo sin limonada no puedo funcionar, es algo de familia y no me pregunte por qué”.

Algunos de sus compañeros de oficina piensan que Herbert está siendo irracional. “El man es un imbécil”, dice una de las compañeras con las que comparte cubículo. “Hace dos meses (Herbert) comía hamburguesa, tiraba las colillas al piso y usaba platos desechables. Ahora está inmamable con lo del pitillo y se cree mejor que los demás”.

Pese a las críticas, Herbert soportará el dolor en los dientes como un mártir. “Todo sea por las tortuguitas”, dice, con lágrimas en los ojos, mientras el hielo le hace rechinar hasta el alma.

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