Publicado el por en Bogotá, Cultura.

Ante la posible falta de recursos para llevar a cabo todo los proyectos contemplados en el Plan de Desarrollo propuesto por la Alcaldía, una nueva iniciativa que pretende terminar de conseguir el dinero presupuestado, estaría encendiendo la polémica”.

De acuerdo con lo manifestado por el Alcalde, es necesario recurrir a todos los activos de la ciudad  y, por qué no, de la Nación si se llegara a presentar la oportunidad. Es así como en pocos días se estaría presentando la propuesta que busca vender el Museo del Oro. Dicha iniciativa, según fuentes de la alcaldía, consistiría en fundir todas las piezas que conforman el museo, y venderlas,  ya hechas lingotes, en una compraventa canadiense de la más entera confianza del Alcalde, la cual también estaría dispuesta a pagar a buen precio  las esmeraldas, amatistas y  demás piedras preciosas.

“Esos tunjos, esos poporos y esas balsitas son juguetes muy bonitos y muy caros, lo mismo la tal lechuga; por lo tanto, no pensemos que tenemos unas figuritas ahí para que una  gente que no tiene nada que hacer entre gratis y las vea; pensemos que tenemos un activo muy grande con el que podríamos hacer escuelas, vías, troncales, hospitales, troncales, colegios…y más troncales de Transmilenio” Afirmó el Alcalde, Enrique Peñalosa, en entrevista realizada esta mañana.

El burgomaestre, anticipándose al descontento de la ciudadanía por perder uno de sus principales atractivos turísticos, sugirió como alternativa que,  para que no se sienta  tanto la ausencia de las piezas originales, estas se reemplacen con piezas del Museo del Cobre, el mismo que queda en la carrera sexta, y  que, en palabras del alcalde, “tiene muchas piezas que podemos usar, además son más baratas y en la práctica hacen lo mismo”

Para sustentar lo indispensable de la  venta, el Alcalde argumentó que todo ese oro, metido en un museo, cada día se deprecia más y mantenerlo así cuesta mucho. “Es mucho oro y ya lleva más de quinientos años dando pérdidas”.

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